sábado, 30 de octubre de 2010

Que ni se te ocurra. Mia, tuya, nuestra. Lo que sea. No, vas a quedar mal. O no, tal vez quedes cada vez mejor, como querés, como tanto anhelás. Pero mejor cortala. Cerrala y listo. No, tampoco hagas eso, serías hipócrita.
¿Pero qué querés que haga? No sé, no me sale, no de otra forma. 
No servís para nada. Bueno, no, ni vos ni yo nos creemos esa, pero para esto sí que no servís. Terrible. Cada vez peor estás. Querés arreglarlo pero te sale mal. Ni siquiera te atrevés, maricona. ¿Qué pensás hacer? ¿Cómo pensás solucionarlo? O no me vas a decir que pretendés quedarte así el resto de tu vida. Rezagada, tirada, haciendo nada, pastando. No sirve eso, eh, no no.
Está bien, tenés tres opciones. Elegí vos qué vas a hacer de ahora en más. Aunque sabemos bien que un par, con lo tonta que sos, no las vas a poder seguir, así que quedan descartadas. El tema es que, cuando queden descartadas no te las vas a olvidar, no así nomás. Vas a sufrir. ¿Estás preparada? Emprendamos este viaje juntas, entonces. Pero, recordá. No podés retroceder, avanzás un casillero y el de atrás desaparece. Ah, y a los costados hay vacío. Nada. Todo. 
Suerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario